La gestión remota permite a los administradores administrar servidores, modificar configuraciones y realizar mantenimiento desde cualquier ubicación, eliminando la necesidad de acceso físico a la consola del servidor. Este acceso se divide tradicionalmente en:
Acceso en modo texto: Uso de CLI (Command Line Interface) mediante protocolos como SSH o Telnet.
Acceso en modo gráfico: Uso de GUI (Graphical User Interface) para entornos de escritorio remotos mediante RDP, VNC o NX.